Contexto sobre la niñez mexicana, a propósito del 30 de abril

Tradicionalmente en nuestro país, el 30 de abril se considera como uno de los días más alegres del año, se festeja a los niños y a las niñas mexicanas, en varias partes de la República se llevan a cabo distintas celebraciones y eventos. No obstante, debemos reconocer que buena parte de la infancia -y no sólo la de nuestro país- aún sufre de desigualdades y vulnerabilidad hacia sus derechos.

Esta celebración tiene su origen en la adopción de la primera Declaración de los Derechos del Niño, adoptada como la Declaración de Ginebra (1924) por la Sociedad de Naciones. A partir de 1954, se comenzó a celebrar el 20 de noviembre como el día internacional del niño y en 1989 con la aceptación de la Convención de los Derechos del Niño se aprobó un compromiso internacional con el fin de proteger y promover los derechos de los niños y las niñas, buscando que éstos alcancen un desarrollo pleno, en condiciones de libertad y dignidad.[1]

La Convención sobre los Derechos del Niño establece que, entre otras cosas, los niños y las niñas tienen derecho a la vida, la salud, la educación, a jugar, a la vida familiar, así como a estar protegidos de la violencia y a no ser discriminados. Desde su promulgación los niños y las niñas son reconocidos como sujetos de derechos. Cabe destacar que la Convención es el tratado de derechos humanos más ratificado a nivel internacional y ha sido aprobada por todos los países de América Latina. Sin embargo, aunque la fecha oficial para conmemorar la infancia es el 20 de noviembre, la celebración difiere en cada país.

Para el caso de México, en adhesión a la Declaración de Ginebra, la presidencia de Álvaro Obregón optó por establecer el 30 de abril como la fecha oficial para celebrar el día del niño, con el fin de velar por el bienestar de la infancia, la cual se había visto sumamente vulnerada tras la Primera Guerra Mundial, ya que la sofisticación tecnológica en el armamento, así como en las estrategias militares terminaron minando a la infancia europea.[2]

Actualmente, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México hay 39.2 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 0 y 17 años, que representan un 32.8% del total de la población. De esa cantidad de menores, 26.9% tienen de 0 a 4 años, 28% de 5 a 9 años y 28.6% entre 10 y 14 años, y el restante 16.5% de 15 a 17 años. En cada una de dichas etapas se presentan problemas que afectan el desarrollo de los niños, tales como la pobreza, la marginación, discapacidad, violencia intrafamiliar o trabajo infantil.[3]

Uno de los derechos más básicos de los niños, es decir el derecho a una identidad, nombre y nacionalidad aún no se cumplen por completo en nuestro país. El INEGI estima que el 2.6% de los niños nacidos entre 2011 y 2013 no cuentan con un certificado de nacimiento, mientras que el 4.1% de quienes nacieron vivos no fueron registrados. Mientras que el 15 % de los niños obtuvieron su registro después de los 6 meses de edad. Ello se debe principalmente a condiciones de marginación y pobreza. Existen varias comunidades aisladas y lejos de oficinas del registro civil, además, abundan los partos en hogares, atendidos por personas que no cuentan con la capacidad legal para emitir certificados de nacimiento, lo que significa que un número significativo de infantes no cuentan con una identidad legal ante el Estado, además de carecer de los servicios que éste debiera de garantizar.

Por otra parte, se dice que el 70% de las muertes infantiles que ocurren en nuestro país son evitables, pero, nuevamente, son más frecuentes en comunidades marginadas de mayor vulnerabilidad. Las causas de los decesos corresponden principalmente a diarrea, paludismo, infecciones neonatales, neumonía, parto prematuro o la falta de oxígeno al nacer.

En cuestiones educativas, aproximadamente 22.2 millones de niños en el país se encuentra en edad escolar, es decir entre 5 y 14 años. A pesar de los avances que se han tenido, la cobertura escolar aún no es universal, por ejemplo, en 1970 el 25.8% de la población mayor a 15 años era analfabeta, cifra que disminuyó considerablemente a 5.5% para 2015.[4]

Actualmente, el 3.5% de la población en edad escolar no asiste a un centro educativo y el 1.8% de los jóvenes de entre 8 y 17 años no han aprendido a leer y escribir. Considerando que el 37.6% de ellos ni siquiera asiste a la escuela, la probabilidad de que adquieran tardíamente dicha habilidad o no la aprendan en lo absoluto es bastante alta.[5]

Por otra parte, 16.8 millones de niños y niñas residen en hogares en situación de pobreza moderada y 21.4% de la población infantil en México vive en pobreza extrema. Es decir, viven en hogares que, incluso dedicando todo su ingreso en la compra de alimentos, no pueden otorgarles a sus hijos lo indispensable para una nutrición adecuada. Muchos de ellos se ven obligados a trabajar para cooperar monetariamente al ingreso familiar, aunque en la mayoría de las ocasiones su esfuerzo no es suficiente.

El trabajo infantil es una clara violación a los derechos de los niños y las niñas, ya que se considera que merma su sano crecimiento, así como su desempeño escolar. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), considera que “en cualquier país el trabajo infantil es un obstáculo para el desarrollo social y económico, ya que socava las competencias de su futura fuerza laboral y favorece la transmisión intergeneracional de la pobreza, al tiempo que perpetúa las desigualdades existentes”.[6]

Según cifras de la Organización Internacional del Trabajo en 2012, cerca de 168 menores de edad se encontraban trabajando, de los cuales 85 millones ejercían labores que ponen en peligro su salud, su seguridad o su moralidad. Es grave pensar que en numerosos casos el trabajo que desempeñan es de tiempo completo, lo cual significa que estos niños no pueden ir a la escuela, ni tampoco tienen tiempo de recreación, el cual es considerado como un elemento fundamental para su desarrollo psíquico y social. Peor aún es pensar que los menores se encuentran expuestos a situaciones tan preocupantes como la esclavitud, el trabajo forzoso, asociación con el crimen organizado, prostitución y participación en conflictos armados.[7]

Han sido sonados los casos en que los menores son secuestrados y reclutados por grupos militares, otros incluso lo hacen como medio para escapar de la pobreza o por resentimientos hacia grupos contrarios. El trabajo de los niños en las guerras no se limita a luchar en el frente, pueden ser cargadores, cocineros, vigías y mensajeros. El caso de las niñas es todavía más preocupante, pues son las más vulnerables a servir como esclavas sexuales. Incluso cuando llegan a ser rescatados o logran escapar a esta terrible situación, su recuperación y reintegración social es difícil. A pesar de que reclutar a menores de 15 años como soldados es penado por el Derecho Internacional Humanitario y está tipificado como crimen de guerra por la Corte Penal Internacional, estos casos siguen ocurriendo.[8]

El 30 de abril es un buen día para celebrar a la infancia, deseamos que los festejos sean un reflejo de la alegría y la inocencia que esta etapa de la vida representa. Sin embargo, también es un momento en que los adultos debemos reflexionar acerca de la situación que viven los niños y niñas de nuestro país y también aquellos que se encuentran en otras partes del mundo, nos toca protegerlos, cuidarlos y permitirles tener un mundo en el que puedan crecer y desarrollarse libre y plenamente.

Mara Ximena Flores Hernández

[1] Día Universal del Niño. UNICEF, disponible en: http://www.un.org/es/events/childrenday/ [consultado: 24 de abril de 2017]

[2] Leticia, Sánchez Medel. “La guerra, origen del día del niño”. Milenio, disponible en: http://www.milenio.com/cultura/Dia_del_nino-origen_dia_dle_nino-la_guerra_dia_del_nino_0_508749133.html [consultado: 24 de abril de 2017]

[3] INEGI, “Estadísticas del día del niño (30 de abril)”. INEGI, 1-13 pp.

[4] Ídem.

[5] Ídem.

[6] “Trabajo infantil”, UNICEF, disponible en:  https://www.unicef.org/mexico/spanish/proteccion_6928.htm https://www.unicef.org/mexico/spanish/proteccion_6928.htm [consultado: 24 de abril de 2017].

[7] “Trabajo infantil”. Organización Internacional del Trabajo (OIT), disponible en: http://www.oit.org/global/topics/child-labour/lang–es/index.htm [consultado: 24 de abril de 2017].

[8]  “Los niños y los conflictos armados. Reclutamiento de niños”. ONU, disponible en: https://childrenandarmedconflict.un.org/es/efectos-del-conflicto/infracciones-mas-graves/ninos-soldados/ [consultado: 24 de abril de 2017].

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