El mundo neoliberal y su impacto en el sindicalismo

Con la caída del muro de Berlín (1989), el mundo pareció enfilarse a una carrera por determinar en cada soberanía un nuevo régimen político. Esto llevó a muchos países de occidente a considerar los modelos neoliberales de Gran Bretaña (Thatcher) o Estados Unidos (Reagan) relevantes para lidiar con las demandas sociales que buscaban libertad, igualdad y justicia.

El liberalismo del siglo XIX parecía agotado y muchas de las constituciones que se vieron inspiradas en ese pensamiento habrían visto inalcanzable o frustrada su aspiración en la “nueva era”, marcada por el embate del libre mercado como contrapeso al Estado político.

De ese modo, la década de los ochenta planteó consigo al menos tres ejes que reformularon el centro de la realidad política y social en el mundo y por consiguiente en México. La masificación de la TV, internet y el modelo de libre mercado como forma de gobierno (neoliberalismo).

La masificación de la TV promovería una cultura global, cada vez menos local y más ambigua, aspiraciones, actitudes culturales, expectativas propias del modo de vida estadounidense (de consumo masivo). Programas, series o caricaturas fueron transmitidas por todo el globo mostrando una cultura ajena a las culturas que los sintonizaban, creando con ello un progresivo distanciamiento de los patrones culturales de consumo tradicionales de cada localidad y cada vez más adoptando los de la TV (EEUU). La identidad local estaría siendo colonizada por la cultura global.

Internet potenció más esta situación, elevó la posibilidad de comunicación instantánea, masiva y pública y de incidir en el acceso a la propia la información a todas las personas mediante el uso de esa red inalámbrica internacional. Información, entretenimiento, cultura y dinero no serían jamás lo de antes. Las personas, convertidas en usuarios de la red se enfrentan cada día a dinámicas sociales más cambiantes, más volátiles (en poco tiempo pasan muchas cosas), menos personales. El uso constante de la red despersonaliza las relaciones sociales. Deshumaniza al usuario y facilita su disolución cultural.

Y el libre mercado, finalmente, atenuaría muchas barreras culturales, de identidad, arancelarias, políticas y económico-financieras que, de por sí, el internet mostraría como vitrina virtual global: los capitales golondrinos, especulación financiera internacional, música, prácticas sociales ajenas a la localidad, por ejemplo. En ese contexto la nueva corriente política y económica identificada como neoliberalismo[1], acepta que el Estado puede tener un papel definido en la economía, especialmente en cuanto a la conservación de los equilibrios macroeconómicos y el desarrollo de una limitada política social, pero comparte con los liberales de los siglos XVIII y XIX su misma convicción sobre las virtudes del libre mercado y las ventajas de un ordenamiento que estimule el desarrollo libre de la persona humana en todos los campos de actividad social.

El lingüista Noam Chomsky en el artículo “El trabajo académico, el asalto neoliberal a las universidades y cómo debería ser la educación” aborda el tema de la contratación temporal de los profesores y la adaptación de la carrera académica, señalando que en la medida en que las universidades avancen por esa vía empresarial, la precariedad es exactamente lo que se impone.

Para los sindicatos, entendidos éstos como asociaciones formadas para la defensa de los intereses económicos y políticos de sus miembros, que son integrantes de alguna rama de la actividad económica, generalmente en relación de dependencia, cuyo objeto más específico es la negociación de los salarios y demás términos y condiciones de trabajo de sus miembros, pero cuya actividad suele extenderse a las más diversas áreas (capacitación, asistencia social, recreación) y tener a la vez en forma directa o indirecta (a través de partidos políticos vinculados) una repercusión política, por su búsqueda de mejorar su participación en el conjunto de valores producidos por la sociedad, en nombre de la justicia social,[2] es moralmente inminente responder ante una transformación tal del sistema social, político y económico post-ochentas en favor de la clase trabajadora, pues los trabajadores quedan, bajo estas condiciones, indefensos legalmente y expuestos en su dignidad humana y derechos.

La respuesta a esto ha sido un sindicalismo que adopta medidas para favorecer a sus representados mediante la provisión de servicios (o bienes) que sin sacrificar calidad se ponen a disposición de la clase trabajadora para solucionar sus necesidades cotidianas: fomento cultural y deportivo, cultura y recreación, turismo, protección al salario, educación y deporte, formación y capacitación para la certificación de competencias profesionales.[3]

Es el sindicalismo de servicios propuesto desde el propio SNTE, definido como el conjunto de instrumentos y medidas que la organización ofrece directa e indirectamente a los trabajadores de la educación para acceder a diversos bienes y servicios que les permita mejorar su calidad de vida, así como plena realización como individuos y como miembros de la colectividad sindical.[4]

Y sobre esos beneficios colectivos habrá que seguir trabajando, luchando y empujando la agenda gremial.

Emmanuel Josafath Mendoza Gómez

Referencias:

Alonso, Luis Enrique (1999) Trabajo y ciudadanía. Estudios sobre la crisis de la sociedad salarial, Ed. Trota/Fundación 1° de Mayo.

Chomsky, Noam; (2013). El trabajo académico, el asalto neoliberal a las universidades y cómo debería ser la educación superior. En: Bajo el Volcán, 121-134.

Weber, Max (1969) Economía y sociedad, FCE.

Fuentes electrónicas:

http://www.eumed.net/diccionario/definicion.php?dic=3&def=486

http://www.eumed.net/cursecon/dic/N.htm

http://documents.mx/documents/eje-estrategico-sindicalismo-de-servicios-sindicalismo-de-servicios-responsables.html#

[1] Neoliberalismo, en http://www.eumed.net/cursecon/dic/N.htm. Vigente al 8 de diciembre de 2016.

[2] Desde este punto de vista un sindicato puede ser considerado un “sujeto político”, un integrante del sistema político, que forma parte de los llamados grupos de interés-presión. En http://www.eumed.net/diccionario/definicion.php?dic=3&def=486

[3] Demandas que se presentaron al SNTE desde la sección 28 de Sonora, durante el XXXI congreso seccional extraordinario.

[4] http://documents.mx/documents/eje-estrategico-sindicalismo-de-servicios-sindicalismo-de-servicios-responsables.html#.

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