Tres raíces, tres respuestas

“El tiempo, que es el supremo maestro, enseñará a nuestras mujeres que vivir en perfecta comunión con el hombre en la sociedad, en el hogar y en la lucha, es el ideal supremo de la humanidad no alentado únicamente por un sexo sino por los dos que deben vivir en fraternización de sentimientos y de ideas para llevar esa fraternización, pues, no sólo a la dulzura del hogar, sino a todas las naciones”.

Actas del Primer Congreso Feminista de México, 1916.

 

De la multiplicidad de gigantescos problemas que azotan a nuestro país hay tres que se imbrican históricamente de forma por demás curiosa y de los cuales derivan también posibles respuestas, magisterio, mujer y trabajo. Es de llamar la atención la estrecha relación que existe entre los procesos históricos que dieron origen a la “escuela en México”, por llamar de alguna manera sintética al enorme sistema de educación pública nacional y su complejidad histórica, con la participación de las mujeres como sujetos históricos conscientes y participantes mayoritarios, así como con la conquista de derechos para los trabajadores y las trabajadoras de otros rubros además del magisterial.

Las mujeres en la historia y el movimiento feminista, la educación pública y el trabajo (como fuerza de trabajo) en su relación con el capital, son tres procesos enraizados en nuestra historia, se entretejen y comunican de manera constante a los ojos de cualquier persona con la curiosidad suficiente para decidir echar un vistazo en la memoria de la nación que hoy somos.

La educación pública y los derechos laborales o más correctamente sería decir, el movimiento obrero, son dos elementos fundamentales que permiten comprender los procesos modernizadores durante el siglo XX en México y América latina, sobre todo en la etapa de articulación del Estado nación con programas de corte proteccionista o interventor (proto keynesiano tal vez, popular nacional, populista) cuya economía tenía como base la sustitución de importaciones y el fortalecimiento del mercado interno, favoreciendo a las elites locales vinculadas al aparato político pero a la vez una mayor distribución de la riqueza que la que conocieron generaciones anteriores a la revolución de 1910-17 o posteriores a la entrada del neoliberalismo como modelo hegemónico de desarrollo. En este conjunto se inserta el oleaje sutil pero poderoso del movimiento feminista y sus profundos efectos democratizadores teórica, práctica y políticamente.

Mujeres, trabajo y educación se encontraron en el Primer Congreso Feminista celebrado del 13 al 16 de enero de 1916 impulsado por Hermilia Galindo (1886-1954) a instancias del movimiento socialista de Yucatán y como paso previo en la discusión sectorial hacia el constituyente de 1917. En el congreso no sólo se hicieron presentes las mujeres revolucionarias de la época, ilustradas, intelectuales y profesionistas, la gran mayoría de las mujeres presentes eran maestras, docentes representativas de la otra gran mayoría femenina, la que correspondía al del magisterio.

La discusión sobre los derechos de las mujeres convertido ya en movimiento feminista, abrió en aquel entonces (y lo sigue haciendo) el debate en rubros que han tardado un siglo entero para siquiera comenzar a plantearse soluciones concretas, pues la igualdad plena de derechos es una deuda pendiente además de los agravios acumulados por la violencia machista que se promueve desde múltiples contenidos de los medios de comunicación masiva y se materializa en los feminicidios y el abuso permanente al que se ve sometida la población femenina y joven e infantil de nuestro país.

Aun así las libertades democráticas y los derechos humanos han encontrado un firme asidero en la voluntad de libertad del movimiento feminista en sus diferentes etapas, la lucha por la libertad política y los derechos políticos para las mujeres han redundado en mayor politización de sectores populares y obligan a la ampliación de las agendas gubernamentales y de oposición en materia de inclusión, libertad y democracia; la lucha por la libertad a elegir en que momento procrear si es que se desea, sigue siendo un fuerte debate con poderosas resistencias que como sociedad debemos afrontar, para lo cual es fundamental la educación pública con perspectiva de género y con base en los derechos humanos, pues el reto es aprender a ser una sociedad con capacidad de dialogar y de argumentar razonadamente para tomar decisiones adecuadas en función de lograr mayor libertad y mayor justicia para todas y todos.

Por otro lado, el debate de los derechos sexuales y reproductivos, así como las necesarias derivaciones en materia de una ética del placer no heteronormada ni machista, que supere la doble moral y la dominación patriarcal, está en la mesa, más a debate que nunca cuando desde diferentes frentes conservadores y abiertamente reaccionarios se enarbola una firme censura contra los contenidos de la educación sexual.

La lucha de las mujeres sufragistas cuya victoria encontraron en 1953[i], las modificaciones legales que han reconocido a las mujeres sujetos de derechos en pie de igualdad frente a los hombres, reconociendo el derecho de estudiar, trabajar, así como de construir un vida plena en su desarrollo intelectual, emocional y económico, representan el desenvolverse del espíritu, pero es un desenvolverse que aún tiene limitaciones en tanto que la otra mitad de la población no es aún incorporada al proceso de cambio, en tanto no se tienen claras ni se promueven líneas de comportamiento y principios rectores de la transformación integral que se exige a los hombres cuando las mujeres ganan en autonomía y capacidad dirigente. De ahí que la perspectiva de género tiene la doble tarea de trabajar con las mujeres y los hombres, con los niños y las niñas, para reeducarnos en una nueva forma de organización de roles en la convivencia cotidiana, entendiendo la categoría de género, “[…] a diferencia de sexo, para expresar que el “rol” y la condición de hombres y mujeres responden a una construcción social y están sujetas a cambio”[ii] y por lo tanto pueden transitar a relaciones y roles que expresen respeto, reconocimiento de la dignidad humana y solidaridad, relaciones de buentrato para utilizar una nueva terminología.

La coyuntura global en la que nos encontramos, transitando la segunda década del siglo XXI, atestiguando guerras de saqueo imperial transnacional, crisis política, económica y ecológica, el ascenso de variopintos fascismos en los países de occidente otrora defensores de la libertad y la democracia, frente a un horizonte humano tan difícil de distinguir, esta coyuntura global en la que de poco nos sirve pensarnos aislados del contexto mundial, hay tres espacios de lo público y lo privado que penetran en cualquier alternativa posible (género, trabajo y educación) y pueden ser catalizadores de transformaciones de largo plazo.

Cualquier propuesta hacia adelante, que pretenda el desenvolver el espíritu, es decir que apueste por mejorar la condición humana y de la vida natural que nos rodea, necesariamente deberá hacerlo ampliando el análisis y la crítica del patriarcado, reconociendo las estructuras de dominación más sutiles y poderosas, planteándose cómo superarlas, en esta materia el feminismo ha caminado ampliamente en nuestro país, pero es una tarea de la vida cotidiana a replicar en todos los ámbitos de las relaciones humanas, esto se puede expresar en renunciar a privilegios de dominación machista así como enseñar a hacerlo, educarnos en una nueva sensibilidad, en una nueva subjetividad de lo femenino y por lo tanto en una nueva intersubjetividad de lo femenino con lo masculino, que tienen como base la resignificación de principios fundamentales tales como la solidaridad, la fraternidad, la igualdad, y una estética ética de la justicia y el placer, con el fin de desmontar estereotipos y arquetipos que perpetúan el machismo, el racismo y el pensamiento colonial.

Así como en aquel 1916, en una época de refundación violenta de la nación, este 2016 y los años por venir se pueden plantear nuevamente desde el magisterio, proponer análisis para la comprensión de los fenómenos que desgarran a nuestra sociedad tales como el feminicidio, ensayando salidas reales y obligadas para todos y todas. Una refundación no violenta es posible desde un total cambio de paradigma basado por lo menos en el trabajo y su relación con el capital, poniendo a través de la política el primero sobre el segundo, el magisterio y su capacidad formadora de generaciones futuras y la libertad en su resignificación ampliada por la igualdad de género.

Estas tres raíces comunes del análisis histórico se presentan como núcleos para pensar respuestas a grandes problemas de la civilización, la libertad encarnada en la lucha por los derechos de las mujeres, la igualdad en la lucha por derechos y libertades sindicales y democráticas en la tensión sistémica entre capital y trabajo, finalmente la influencia magisterial en la sociedad y su potencial transformador.

La historia de la educación se puede rastrear desde los orígenes de lo que llamamos humanidad, las grandes civilizaciones primarias y sus textos inmortales narran la relación del educador y del educado, han sido grandes educadoras las forjadoras de grandes naciones, deben ser titanes de la educación quienes aporten a la gran civilización global que se está forjando.

Molay Maza Ontiveros

[i] Roxana Rodríguez Bravo, “Los derechos de las mujeres en México, breve recorrido”, en Patricia Galeana (coord.), Historia de las mujeres en México, México, INEHRM, P. 282.

[ii] Teresa Rodríguez (dir), ISIS Internacional, Boletín Red contra la Violencia, apud M. Teresita de Barberi, “Certezas y malos entendidos sobre la categoría de Género”, en Laura Guzmán y Gilda Pacheco (comps.), Estudios básicos de Derechos Humanos IV, p. 66.     Citado en Ana Lau Jaiven, “La historia de las mujeres, una nueva corriente historiográfica”, Patricia Galeana (coord.) Historia de las mujeres en México, INEHRM, México, p.31.

________________________________________

Descargo de responsabilidad

El Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América (IEESA) se complace de aprovechar los medios informáticos para divulgar sus actividades y publicaciones. Sírvase tener presente que el material que aparece en este sitio de Internet es únicamente de carácter informativo. El IEESA procura actualizarlo regularmente, pero no puede garantizar su exactitud en todo momento.

La responsabilidad de las opiniones expresadas en los artículos, estudios y otras colaboraciones incumbe exclusivamente a sus autores, y su publicación no significa que el IEESA las sancione.

Las referencias a firmas o a procesos o productos comerciales no implican aprobación alguna por el IEESA, y el hecho de que no se mencionen firmas o procesos o productos comerciales no implica desaprobación alguna.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: