Crónicas de un invitado incómodo en la escuela

En los últimos meses he tenido el honor y privilegio de ser invitado a algunas escuelas primarias de la Ciudad de México, por respeto a mis anfitrionas no revelaré ningún dato que pueda identificarlas, basta decir que eran escuelas situadas en una zona escolar ubicada al oriente. La idea de mi visita era observar las juntas de Consejo Técnico Escolar y analizar algunos programas que está implementado la supervisión de la zona escolar y cooperar con mis críticas y comentarios. La experiencia terminó con un rico acercamiento a la realidad de las directoras y decentes en su día a día, en el marco de una transición hacia un nuevo modelo de gestión escolar.

Uno de los principales objetivos que se propuso la supervisión fue generar un marco de diagnóstico e intervención que permita detectar problemáticas en ciertas áreas de aprendizaje e identificar las posibles soluciones al mismo, desde la perspectiva de que las docentes se enfrentan a una realidad compleja y agreste y, es a partir de su posición subjetiva, desde donde construyen los espacios de aprendizaje, por lo tanto las docentes no podrán ejercer una influencia positiva en la construcción de una experiencia significativa de aprendizaje si no han interiorizado e incorporado ciertos hábitos relevantes.

Ha sido el caso de sus diagnósticos e intervenciones en torno a dos áreas de conocimiento en general: las competencias matemáticas y las competencias “literarias” (lectura y redacción). En ambos casos se realizan pruebas estandarizadas (PLANEA) siguiendo un parámetro muy similar al examen PISA y se detectó un gran déficit en la población escolar. Después se observaron las estrategias didácticas de sus maestras en el aula y se llegó a la conclusión de que los bajos resultados de los alumnos están relacionados a una serie de vicios que inician desde los mismos procesos formativos de las maestras. Como ejemplo, sólo podemos argumentar que no es posible que las docentes enseñen el hábito de la lectura y de la escritura, si ellas mismas no han logrado interiorizarlo, de tal forma que todo se queda en un vaciado arbitrario y vertical de “conocimientos de manual”, si acaso se enseña a decodificar fonemas, organizarlos y clasificar textos y sintetizarlos; no se logran procesos de comprensión profunda, análisis, deducción, inducción y mucho menos de producción literaria. Dando cuenta de esta situación, la supervisión decidió iniciar un programa de intervención, a través de talleres formativos, trabajando en cascada desde las directoras hasta las docentes. Con ello se pretende mejorar sustantivamente las capacidades profesionales de las maestras a su cargo, de tal forma que se conviertan en constructoras de una experiencia de aprendizaje significativo.

Adicionalmente se han detectado serios problemas en la consolidación de un ambiente escolar favorable y ello lo atribuye a carencias en los procesos formativos de los alumnos, en cuanto a valores y comportamiento.

Una de las principales problemáticas por las cuales atraviesa la zona escolar y todo el sistema educativo nacional es una transición de modelo de gestión administrativa. Entre los nuevos programas se encuentra “La escuela al centro”, el cual consiste en términos generales en una nueva organización de la escuela, fortalecimiento de consejos técnicos, procesos de participación social efectiva, mejor uso del tiempo de la jornada escolar y mayor autonomía de gestión en las aulas.

Hay que señalar que las escuelas visitadas, a primera vista, tienen la infraestructura suficiente y necesaria, sin ninguna carencia notable, a fin de cuentas, son escuelas urbanas ubicadas en el seno de la Ciudad de México. Eso por supuesto no quiere decir que no tengan problemas, en este sentido destaca la insuficiencia de los recursos para cubrir cabalmente las necesidades de los alumnos y alumnas, específicamente en las escuelas de tiempo completo, y la insuficiencia de personal en las escuelas de estructura completa, es decir, que pese a lo establecido en el programa todavía hay centros escolares que no cuentan con el personal suficiente para desempeñar las funciones administrativas.

Según lo observado, el cambio de modelo administrativo también repercute en el rubro de las condiciones laborales. Se perciben cambios cualitativos que están lejos de contribuir a mejorar las condiciones generales. Las llamadas “rutas de mejora escolar” son vistas como otro lastre burocrático que lleva a desviar la atención del personal en las escuelas hacia lo administrativo y sobre todo a lo “evaluable” dejando de lado otros aspectos formativos y de convivencia muy importantes. Además de lo anterior, la intromisión significativa y creciente de los “padres de familia” supone nuevas cargas administrativas y afectivas que trastocan y hacen más complicado el trabajo de los docentes.

Los anteriores cambios tienen varias implicaciones, la primera es la generación de nuevas figuras administrativas dentro del centro escolar. En teoría, dependiendo del tamaño de la escuela, se generan cuatro puestos de apoyo administrativo y pedagógico (dos subdirectores y dos promotores), también se fortalecen los consejos de participación, en los cuales los padres de familia tendrán ciertas facultades y obligaciones con respecto a la gestión escolar y, por último, se faculta a los directores a solicitar un cambio en el horario y la jornada escolar, adaptándola de manera más efectiva las necesidades de cada centro escolar. Todo ello viene acompañado de nuevas funciones administrativas, como las citadas rutas de mejora escolar y la creación de una base de datos nacional con la información de maestras y alumnos.

Aparte de las consecuencias normadas y evidentes, esta transición no está exenta de conflictos y contradicciones. Lo observado indica una reestructuración del campo de interacciones en el centro escolar. Se abren los espacios para que entren nuevos actores e intervengan de manera más significativa con la consecuente posibilidad de que sus intereses particulares (personales, comerciales, políticos y hasta religiosos) permeen de manera más directa y preponderante en asuntos pedagógicos y administrativos propios de la escuela, generando así nuevos conflictos y desafíos a la conducción de las escuelas y el gobierno del sistema educativo.

Podría interpretarse como un campo de oportunidad para generar una organización escolar desde una perspectiva de gobernanza, sin embargo, los representantes de la autoridad educativa en la escuela (supervisores, directores y maestros) continúan bajo un esquema muy vertical, donde tienen que seguir una directriz aún muy rígida, lo que desincentiva un proceso de gobernanza educativa. Esto contrasta con lo observado, pues pese a que la SEP impone ciertas regulaciones normativas, en los hechos hay un margen peligrosamente amplio para la discrecionalidad. De tal forma que se está abriendo un escenario altamente conflictivo entre docente y “padres de familia”, donde la autoridad educativa no va a tener mucha injerencia.

Todo ello depende en gran medida de las condiciones particulares de cada zona, la cercanía de sus miembros, su nivel de organización, sus condiciones materiales, demográficas, por citar las más relevantes. De ahí que sea de suma importancia investigar, en un ambiente más o menos controlado, cuáles son las implicaciones de esta transición administrativa y discernir cuáles son los campos de acción política más convenientes.

En mi calidad de observador imparcial no sobra decir que terminé siendo un invitado un tanto incómodo, un poco metiche y chismoso podría decirse. Lo cierto es que después de haber egresado de la primaria era la primera vez en 15 años que regresaba a una y, por supuesto, la perspectiva cambia totalmente. Este escrito pretende ser una crónica muy sintética de mi experiencia, creo es importante que se empiece a retratar la labor cotidiana de las docentes, con sus aciertos y contradicciones, desde distintas ópticas, la de hoy es sólo la de un agente externo que da a notar un pedacito de una serie de problemáticas con harto nivel de complejidad. Hago una invitación a la comunidad docente a que nos compartan sus opiniones y experiencias, que contraste lo que he expuesto en estas líneas y generemos una reflexión sobre el reto que representa la educación.

 

Diego de Alba Montes

______________________________________

Descargo de responsabilidad

El Instituto de Estudios Educativos y Sindicales de América (IEESA) se complace de aprovechar los medios informáticos para divulgar sus actividades y publicaciones. Sírvase tener presente que el material que aparece en este sitio de Internet es únicamente de carácter informativo. El IEESA procura actualizarlo regularmente, pero no puede garantizar su exactitud en todo momento.

La responsabilidad de las opiniones expresadas en los artículos, estudios y otras colaboraciones incumbe exclusivamente a sus autores, y su publicación no significa que el IEESA las sancione.

Las referencias a firmas o a procesos o productos comerciales no implican aprobación alguna por el IEESA, y el hecho de que no se mencionen firmas o procesos o productos comerciales no implica desaprobación alguna.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: