2 de octubre, desde una óptica diferente.

El pasado 2 de octubre se conmemoraron 46 años de un hecho que marcó la historia de nuestro México contemporáneo: el movimiento estudiantil de 1968.

De aquel entonces a la fecha diversos materiales se han escrito al respecto, sobre los orígenes del movimiento, sus demandas –cuyas exigencias parecieran repetirse cíclicamente en cada manifestación estudiantil-, los liderazgos, sus principales características, la desproporcional respuesta gubernamental, sus diferencias con otras experiencias estudiantiles de la época, sus posibles nexos con la guerrilla, los sucesos del mismo 2 de octubre y hasta de las vertientes que tomó el movimiento después de aquellos trágicos sucesos.

Esta breve reflexión de ninguna manera pretende ser un recuento de estos temas, es más bien un escueto acercamiento a la memoria colectiva, al papel cohesionador e identitario de las movilizaciones conmemorativas, a sus símbolos y actores, a la apropiación de los espacios y los rituales a los que recurren.

Partamos entonces de la memoria colectiva –término acuñado por el sociólogo y filósofo Maurice Halbwachs- que hace referencia a todos aquellos recuerdos y memorias almacenados por la sociedad y cuya principal característica es que  se comparte, transmite y construye en colectivo.

El 2 de octubre de 1968 –más allá de las demandas, motivos y formas- se ha convertido con los años en un referente de la incipiente lucha por las libertades democráticas en el país, en palabras de Monsiváis es “el comienzo en forma multitudinaria de la defensa de los derechos humanos en México” cuya memoria renace en los actuales movimientos de resistencia y ha cobrado tanta relevancia con el devenir de los años que ha pasado de ser una figura instituyente a institucional (declarado como día de luto nacional por decreto presidencial durante 2011).

Cabe destacar que la memoria colectiva es un elemento vivo, que se nutre con el tiempo, que se resignifica y se mantiene vigente alimentándose de las nuevas demandas; así el 2 de octubre dejó de ser exclusivo de la década de los 60s y de los estudiantes, y se ha ido abasteciendo con los años de otros sucesos dolorosos, representativos de la resistencia popular y de la ignominia gubernamental –léase Jueves de Corpus, Aguas Blancas, Acteal, El Charco y la reciente desaparición de 43 normalistas en Iguala, por citar tan solo algunos ejemplos-.

Por otra parte las marchas conmemorativas, observadas como fenómeno social, son otra forma de comunicación y revelan en gran medida la participación ciudadana, su involucramiento con determinadas demandas y una forma legal de protesta. Es decir que más allá de los inconvenientes que éstas pudieran generar (cortes de circulación vehicular, cierre de espacios públicos y bloqueos), es una legítima acción colectiva y una forma -limitada- de “medir” el descontento popular.

Ahora bien, otro elemento a considerar es la apropiación del espacio público, con el cual se hace referencia a que “las protestas no se desarrollan sobre la cabeza de un alfiler, en un mundo a-espacial, geográficamente indiferenciado” (Massey) sino que son una práctica social cuya realización exige el adueñarse de espacios físicos que los facilitan o limitan.

Así mismo, más allá de la transgresión, de los costos y del desequilibrio estético que las pintas y los graffitis con mensajes políticos implican –y que inherentemente acompañan éste tipo de manifestaciones-, estos pueden ser leídos como expresiones populares, muestras de descontento, apropiaciones de los espacios públicos y referentes de identidad. La historia de este tipo de manifestaciones gráficas es antigua -hay investigadores que afirman su existencia desde la antigua Roma- y sobre ellas se han escrito diversos materiales.

Finalmente podemos decir, que todo fenómeno social es digno de ser analizado y estudiado, de ésta reflexión podría desprenderse un trabajo sobre la geografía de la protesta, el origen etnológico de los símbolos que en ella se usan y hasta el análisis del discurso utilizado, sólo basta con un poco de observación, análisis e interpretación.

Comentarios

@Libertad_Ramos

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