¿Qué es la Educación para la paz?

“Si la guerra es una cosa que se hace, 

también la paz es una cosa que hay que hacer,

que hay que fabricar”

Ortega y Gasset

La Educación para la Paz y los Derechos Humanos (EPDH) es un modelo educativo que consiste en un cambio de paradigma en el cual los sujetos aprenden a afrontar y solucionar los conflictos de manera noviolenta.  Básicamente se enseña a ver y analizar las estructuras de poder cotidianas, y con ello, darse cuenta de los desequilibrios y enfrentarlos de manera efectiva para transformar la realidad y construir espacios de convivencia solidaria sustentados en los Derechos Humanos.

Lo que se logra con esta propuesta es fortalecer las relaciones sociales fomentando en los sujetos capacidades de autoconocimiento y reflexión,  de participación y toma de decisiones, de discusión y comunicación efectiva y, finalmente, de generación de una identidad común y de relaciones interpersonales, no de competencia y de dependencia instrumental, sino de cooperación entre individuos y colectivos.

 

El surgimiento de esta propuesta se remonta a principios del siglo XX, justo después de la Primera Guerra Mundial, a manos del movimiento de la Escuela Nueva[1]. Donde se cuestionaban los métodos pedagógicos de la época, y al mismo tiempo contribuir a la creación de un mundo justo y equitativo para todos.

El proceso iniciado por la Escuela Nueva fue interrumpido en la Segunda Guerra Mundial, y al término de ésta es retomado no solo como un proyecto pedagógico, sino como uno intelectual, moral y político. Surge un primer movimiento, en el cual se pone énfasis en la investigación y comprensión del fenómeno de la violencia en todas sus dimensiones. Un segundo movimiento surge de manera paralela al primero, sin retomarlo del todo, pero este se consolida en la época de los sesenta, y plantea que la educación por si sola no es suficiente para generar la paz. Se tiene que acompañar de una política de liberación, aproximándose a actores sociales fuera del aula, generando respuestas ante la opresión y deslegitimar a la guerra y la violencia como instrumentos políticos.

En América Latina, la Educación para la Paz parte de una continua búsqueda por la libertad, la democratización, de reconocimiento de identidad y de una mayor distribución de la riqueza. En México la corriente se consolida a finales de los 80’s cuando la Asociación Mexicana para las Naciones Unidas, A.C. en conjunto con la Universidad Autónoma de Aguascalientes integran de manera explícita un proyecto de Educación para la Paz y los Derechos Humanos.

Código común: El paradigma

Uno de los objetivos fundamentales de la EPDH es que el sujeto sea consciente de las relaciones de poder que  reproduce en su vida cotidiana y tome acciones al respecto. Para eso se ha integrado una seria de conceptos básicos y transversales:

A) Paz: Es importante aclarar que la paz no es la mera ausencia de guerra o conflictos, tampoco es sinónimo de orden, pasividad o tranquilidad interna. Estas son concepciones negativas de paz, que llegan a legitimar formas de violencia o a evitar conflictos para la defensa o mantener la calma y el orden. La paz es un proceso de búsqueda y realización de la justicia social, equidad y bienestar en todos los niveles de las relaciones humanas. Esto implica la capacidad de ser dinámicos y afrontar los conflictos de manera asertiva y creativa, con el fin de vivir en armonía con uno mismo, con la naturaleza y con los demás. (Papadimitriou Cámara & Romo Reza, 2005, pág. 6)

B) Violencia: Es el opuesto antagónico de la paz. Implica todo aquello que impide a las personas desarrollarse de manera plena, de satisfacer sus necesidades y  alcanzar sus intereses (Papadimitriou Cámara & Romo Reza, 2005, pág. 8). La violencia tampoco queda reducida a la guerra o al uso de la fuerza, en realidad tiene tres dimensiones mucho más amplias:

-Violencia cultural, es el conjunto de creencias, ideologías y prácticas que legitiman y permiten ciertas formas de violencia, como la discriminación y abusos de poder en relación al sexo, la raza, la clase, preferencias, etc.

-Violencia estructural, que se refiere a las formas de organización dentro de un sistema social que dan como resultados relaciones de poder asimétricas y una distribución inequitativa de la riqueza, del trabajo y las oportunidades. Ésta, junto con la violencia cultural, son las más dañinas de todas, porque terminan matando más personas de hambre y  miseria que cualquier guerra, y aquellas personas que sobreviven lo hacen en condiciones inhumanas.

-Violencia directa, esta es la más estudiada de todas, pues es la más evidente. Implica el uso de la fuerza física, la amenaza, tortura, guerra etc. La violencia psicológica, maltratos, indiferencia e insultos, también es considerada violencia directa.

C) Agresividad: Es la fuerza vital innata que permite a todo ser humano afirmarse y desarrollarse. La agresividad es necesaria para desenvolvernos en la vida y puede ser canalizada, a través de los distintos medios de socialización, de forma constructiva o destructiva. El ser humano no es violento por naturaleza, eso se aprende, el ser humano es agresivo por naturaleza.

D) Conflicto: Desde la EPDH los conflictos son oportunidades de desarrollo y cambio en la sociedad, son palancas de transformación y crecimiento. Para afrontar un conflicto de manera noviolenta es necesario que todas las partes que intervienen no presenten asimetrías de poder, por eso es crucial que para la consolidación de la paz se empiece por el apoderamiento de los más débiles. (Papadimitriou Cámara & Romo Reza, 2005, pág. 9)

E) Noviolencia: Este término está muy ligado al de la “paz positiva”, e implica una búsqueda y confrontación para hacer valer la justicia. Es un término afirmativo que va más allá de negar la violencia. No basta con estar en desacuerdo con la violencia, hay que actuar en contra de ella. (Papadimitriou Cámara & Romo Reza, 2005, pág. 9)

Enfoque pedagógico: educación valoral

En el enfoque particular de la EPDH enfatiza la necesidad de desarrollar capacidades y competencias desde el valor de la Paz y los derechos humanos (Papadimitriou Cámara & Romo Reza, 2005, pág. 21). Para este modelo se toman en cuenta cuatro propuestas metodológicas:

a) Socioafectiva o vivencial: Esta metodología es la columna vertebral de la EPDH. A través del juego se construye un ambiente propicio para desarrollar la autoestima y la confianza en y entre las personas.

b) Participativa: A través de la participación de individuos y grupos en discusiones, análisis y construcción de conceptos se fomenta el conocimiento y capacidad reflexiva de los mismos.

c) Problematizadora o reflexivo-dialógica: Aquí se plantea la construcción de escenarios hipotéticos que confronten y problematicen a los participantes para fomentar la cooperación y toma de decisiones en situaciones cotidianas donde se presente un conflicto, que usualmente terminaría en violencia.

d) Perspectiva de género: Ésta sirve como herramienta de análisis para dar cuenta de las relaciones de poder por género, ocultas por su carácter identitario.

Notas finales

Vivimos en un contexto de violencia y de una lógica de competencia que ha lacerado los lazos sociales. La EPDH es una propuesta educativa transversal que pretende generar un cambio de fondo en la cultura, que nos permita reintegrarnos y construir sociedades más justas. Hacemos una invitación a los docentes y formadores a que conozcan y apliquen sus principios, pues son herramientas útiles y didácticas que contribuyen y facilitan la labor de formar de manera asertiva una ciudadanía activa y crítica en busca de un mejoramiento efectivo de la sociedad.

Bibliografía

Cascón Soriano, P., & Papadimitriou Cámara, G. (2004). Resolución noviolenta de conflictos: Guía metodológica. México: McGraw-Hill.

Papadimitriou Cámara, G., & Romo Reza, S. (2005). Capacidades y competencias para la resolucion noviolenta de conflictos. México: McGraw-Hill .

 

 

 

 


[1] Este movimiento de renovación pedagógica surge en el siglo XIX. Sus principales pedagogos fueron John Dewey, Adolphe Ferriére, María Montessori, Paulo Freire, Roger Cousinet, A. S. Neil, Célestin Freinet y Jean Piaget, entre otros. Y proponen un giro en la educación al centrarla en el alumno, y no en los profesores o en los alumnos. Para mayor detalle revisar http://eduso.files.wordpress.com/2008/05/01-escuela_nueva.pdf

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